Enviado por Comunicación P… el Mar, 21/05/2019 - 16:44

reportaje vocento

Artículo escrito por ANTONIO
PANIAGUA en El Correo:

"DEJARSE LOS HÍGADOS"
Hace cinco años los enfermos de hepatitis C se rebelaron para pedir ser tratados con un fármaco que se les negaba porque valía 54.000 euros. Hoy todos los pacientes están curados, pero los expertos expresan su alarma por el exagerado precio de los medicamentos innovadores.

"125.000 personas han recibido Sovaldi, el remedio contra el VHC. Ahora quedan por tratar quienes ignoran que son portadores del virus"

Hace algo menos de cinco años los enfermos de hepatitis C se amotinaron contra las autoridades sanitarias. Después de décadas de tratamientos dolorosos y en muchos casos ineficaces, por fin se disponía de un medicamento, el Sovaldi (nombre comercial del sofosbuvir), que lograba unas tasas de curación del 95%. Lo malo es que el laboratorio propietario de la patente, Gilead, lo vendía a un precio exorbitante, hasta el punto de que un tratamiento de doce semanas rondaba los 54.000 euros.

«Los medicamentos tienen efectos secundarios, y es que a veces nos hacen inmensamente ricos». Esta frase se atribuye a un alto directivo de Gilead, multinacional farmacéutica que comercializa el Sovaldi. Médicos Sin Fronteras (MSF) adujo en su día que la compañía cobraba un precio mil veces superior al de su coste de producción. Gilead podía pedir lo que se le antojara porque dominaba un mercado cautivo compuesto por pacientes que metían presión a sus gobiernos para no morir.

En plena crisis económica, el Ministerio se resistía a universalizar la administración de la terapia, de modo que limitó tanto su prescripción que sublevó a los enfermos. Durante 94 días, los portadores del virus se encerraron en el Hospital Doce de Octubre de Madrid y la protesta se propagó a otras comunidades autónomas.

«Había una enorme demanda social. Además, en la fijación de precio del producto se estableció un nuevo paradigma: el PIB del país. Si se tiene en cuenta que las estimaciones hablaban de centenares de miles de enfermos, una dispensación masiva hacía que se consumieran los presupuestos sanitarios. Pero nosotros exigíamos el derecho a ser tratados», dice Adolfo García, quien se ha curado ya de la dolencia y que participó en el movimiento para que se dispensara rápidamente el producto. Hoy todos los enfermos han recibido la sustancia o un cóctel de medicamentos más modernos, salvo los que ignoran que son portadores del VHC (causante de la hepatitis C), cuya cifra puede oscilar entre los 50.000 y los 70.000.

La prescripción a cuentagotas de los antivirales soliviantó a los pacientes, que se agruparon en torno a la Plataforma de Afectados de Hepatitis C. El actual presidente de la organización en Madrid, Adolfo García, recuerda que en aquellos tiempos hubo momentos tensos, por ejemplo cuando presentaron una denuncia contra la ministra Ana Mato y otros cargos del departamento por «homicidio por omisión» y denegación de auxilio. La iniciativa fue rechazada por el Tribunal Supremo, pero la demanda era una muestra de la indignación que inflamó a los pacientes. El guardián de las cuentas públicas, Cristóbal Montoro, les culpó de alterar el equilibrio presupuestario e incrementar el déficit del Estado. Al cabo de año y medio, surgieron nuevas moléculas fabricadas por otras empresas de la competencia y el tratamiento se abarató de manera notable. García estima que han recibido los antivirales unas 125.000 personas; primero los enfermos graves y muy graves, los que presentaban cirrosis y cáncer de hígado, y después el resto. «Yo calculo que ahora el precio debe de estar en torno a los 8.000 euros», apunta el dirigente de la plataforma.

Rápida amortización «Un equipo de investigadores de la Universidad de Liverpool, dirigido por Andrew Hill, apuntó que la creación de la innovadora molécula costó 116 millones de euros»,asegura la directora de la Fundación Salud por Derecho, Vanessa López. Llama la atención que, solo en nueve meses de 2014, Gilead ingresó por ventas de su medicamento en Europa y EE UU 9.000 millones de euros. El fármaco fue inventado por la empresa Pharmasset, que fue absorbida por Gilead para hacerse con la patente.

En apenas tres cuatrimestres, Gilead amortizó los 9.500 millones que supuso la adquisición, lo que da idea de la enorme rentabilidad del producto. El hecho de que se hayan tratado 125.000 enfermos desde abril de 2015 hay que interpretarlo como «un éxito del que estar orgullosos». «Se han sentado las bases para la eliminación de la hepatitis C en nuestro país»

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