Enviado por Comunicación P… el Sáb, 27/07/2019 - 11:46

Adolfo García, curado de hepatitis C y presidente de la Plataforma de Afectados de esta enfermedad en la Comunidad de Madrid. VÍCTOR SAINZ

“ME DIJERON QUE ME QUEDABAN SEIS AÑOS” (Entrevista extraída del País Edición Digital)

Para Adolfo García, de 65 años, la hepatitis C ya es cosa del pasado. Ahora está curado gracias a los nuevos tratamientos y ha dejado atrás la enfermedad que le diagnosticaron en 1985. “Me enteré por un análisis de sangre que me hicieron. Me dijeron que padecía ‘hepatitis no A, no B’. Había mucho desconocimiento entre los médicos sobre esta dolencia en aquella época”, dice.

Un doctor le recomendó que no comiera embutido, otro que tenía que hervir la ropa interior para matar al virus y otro le prometió que iba a estudiárselo para darle una respuesta adecuada.

Terminó acudiendo a un médico de la Fundación Jiménez Díaz que conocía la enfermedad y empezó a tratarse con interferón. “Era como una especie de quimioterapia, arrasaba con el virus y con los glóbulos blancos del organismo. A algunas personas les funcionaba, pero a mí no me sirvió”. García relata que los efectos secundarios de este medicamento eran brutales. “Desde pérdida del cabello hasta dolores musculares o fiebre. Yo me tenía que dar de baja en el trabajo”. 

Tras sufrir una neumonía en 1991 como consecuencia del interferón, decidió dejar el tratamiento. “Una doctora me dijo que me quedaban seis años de vida en aquel momento”. García explica que dejar el tratamiento suponía “jugar a la ruleta rusa”, pero no se veía capaz de seguir con el interferón. “Con el desarrollo de los nuevos medicamentos, los hepatólogos empezaron a pedir la distribución de los antivirales de acción directa y que se abandonasen los tratamientos antiguos”, añade.

Hasta 130.000 españoles se han tratado con los mismos medicamentos que García, pero cuando empezaron a distribuirse, sobre 2015, no estaba claro que todo el mundo pudiera acceder al tratamiento. “Las medicinas eran muy costosas y al principio, el Ministerio de Sanidad nos dijo que solo iban a llegar 52.000 personas”, afirma.

García es el presidente de la Plataforma de Afectados por la hepatitis C de la Comunidad de Madrid y recuerda ahora la lucha que ha llevado a cabo su asociación. “Yo he enterrado a cuatro personas en mi agrupación que se han muerto porque el sistema sanitario no estaba distribuyendo las medicinas”, explica.

García, junto a otros enfermos de hepatitis C, se movilizaron en la Comunidad de Madrid para que todos los enfermos pudieran tratarse. “Íbamos a los hospitales y les pedíamos que nos facilitasen los medicamentos, hicimos varias manifestaciones que fueron multitudinarias...”. La presión social y la entrada de competencia en el mercado de estas medicinas permitieron generalizar el tratamiento.

“Negociamos con Jesús Sánchez Martos, entonces consejero de Sanidad, y nos ofreció un acuerdo si abandonábamos las calles. Les convencimos de que tenían que dar la medicación a todo el mundo y aceptaron”. 
La Comunidad de Madrid y Valencia fueron las primeras en ofrecer el tratamiento a todos los pacientes, y después lo hicieron en todas las comunidades.

“El reto ahora es el de la prevención. Hay que dirigirse a los colectivos de riesgo: los drogadictos y los que practican el chemsex [jornadas masculinas de droga y sexo]. Estamos viendo que hay nuevos contagios en esas poblaciones en riesgo”, concluye García.  Leer en El País